Palabras de amor

Hoy no hay calma para estos sentimientos, hoy no hay viento que sople sobre esas velas que me llevan mar adentro gobernado tan solo por las olas. Hoy mas que nada te quiero, no encuentro mas que palabras que me recuerden a ti, que me hagan soñar, sentir, vivir, pensar en ti. Todo me recuerda a ti, el sonido del viento, el silencio de esta tarde en la que me sumerjo en estos versos que quiero componer, pero apenas se caen las letras. Hoy soy mas débil que ayer, mostré mi debilidad, tú y perdí la poca cordura que pudiera haber en mi. Mis sentimientos arden en la pasión, vivo en los sueños que no he cumplido, en los besos que no he podido darte, en los abrazos que aun siguen conmigo y solo desean darte. Te quiero lo sabes porque no ha habido momento en esta vida en la que deje de hacerlo, ni ahora, ni nunca.

Un dia nefato

Así fue durante un tiempo, la rutina se apodero de mi hasta que el destino nos llevo a un encuentro. Yo ya había desistido, estaba locamente enamorado de ella, sin embargo no me atrevía a decir ni una sola palabra. Todo comenzó como siempre, coincidir en esa parada y comenzar a una conversación por cortesía que no llevaba mas a ocupar el tiempo de espera.

Sin embargo algo cambio, ultimo examen de ese cuatrimestre, ella contenta, con una sonrisa de oreja a oreja y yo, pues como siempre feliz por estar un rato con ella, pero agotado de esta situación. A cinco minutos de entrar salieron de su boca unas palabras que jamas olvidare, «¿que harás después de salir?, vayámonos de fiesta esta noche». Increíble, me estaba proponiendo que saliéramos juntos los dos una noche. Mi cabeza loca no sabia ni que decir, sin embargo mi boca me traiciono con un no puedo que lamente durante mucho tiempo.

Así termino el día, ella invitándome a salir y yo como un gilipollas diciendo que no, muriéndome de ganas por estar a su lado y la puta cobardía hace que diga que no. No podía creerlo, le había dicho que no a la mujer de la que estaba enamorado. Maldita sea mi estampa, me maldije una y mil veces, pero el error ya estaba cometido. 

Un dia nefato

Así fue durante un tiempo, la rutina se apodero de mi hasta que el destino nos llevo a un encuentro. Yo ya había desistido, estaba locamente enamorado de ella, sin embargo no me atrevía a decir ni una sola palabra. Todo comenzó como siempre, coincidir en esa parada y comenzar a una conversación por cortesía que no llevaba mas a ocupar el tiempo de espera.

Sin embargo algo cambio, ultimo examen de ese cuatrimestre, ella contenta, con una sonrisa de oreja a oreja y yo, pues como siempre feliz por estar un rato con ella, pero agotado de esta situación. A cinco minutos de entrar salieron de su boca unas palabras que jamas olvidare, «¿que harás después de salir?, vayámonos de fiesta esta noche». Increíble, me estaba proponiendo que saliéramos juntos los dos una noche. Mi cabeza loca no sabia ni que decir, sin embargo mi boca me traiciono con un no puedo que lamente durante mucho tiempo.

Así termino el día, ella invitándome a salir y yo como un gilipollas diciendo que no, muriéndome de ganas por estar a su lado y la puta cobardía hace que diga que no. No podía creerlo, le había dicho que no a la mujer de la que estaba enamorado. Maldita sea mi estampa, me maldije una y mil veces, pero el error ya estaba cometido. 

Los días continúan

Pasaron los días, una derrota mas a mis espaldas, un montón de cartas, poemas y sentimientos guardados solo y exclusivamente en mi cabeza. No hay valor es lo que me repetía una y otra vez, el destino no quiere que este a su lado. Me plantee mas de una vez hacerlo, sin embargo lo único que pasaban eran las horas y los días y yo seguía sin decirle a la mujer mas especial del planeta que estaba locamente enamorado.

Mi red social se volvía loca, pasaba mas tiempo frente a este ordenador, que en el mundo, tan solo salia un ápice de sonrisa cuando en uno de estos tiempos se encendía un punto verde frente a su nombre. Único momento al día en el que mi cabeza comenzaba a ar vueltas, comenzaba a pensar y a recordar aquellos pequeños ratos que compartí con ella, pero ya esta, el botón verde se volvía a apagar, al igual que mi sonrisa. 


Los días continúan

Pasaron los días, una derrota mas a mis espaldas, un montón de cartas, poemas y sentimientos guardados solo y exclusivamente en mi cabeza. No hay valor es lo que me repetía una y otra vez, el destino no quiere que este a su lado. Me plantee mas de una vez hacerlo, sin embargo lo único que pasaban eran las horas y los días y yo seguía sin decirle a la mujer mas especial del planeta que estaba locamente enamorado.

Mi red social se volvía loca, pasaba mas tiempo frente a este ordenador, que en el mundo, tan solo salia un ápice de sonrisa cuando en uno de estos tiempos se encendía un punto verde frente a su nombre. Único momento al día en el que mi cabeza comenzaba a ar vueltas, comenzaba a pensar y a recordar aquellos pequeños ratos que compartí con ella, pero ya esta, el botón verde se volvía a apagar, al igual que mi sonrisa. 


El dia termino:

El tiempo paso y no me atrevía a decirte ni la mitad de lo que pensaba, iba echando algo de valor, cuando la gente se acercaba y este volvió a esconderse. Te fuiste con una despedida en la que me mirabas esperando algo que no había sucedido, mis palabras se las había tragado la cobardía que me perseguría durante un tiempo. La alegría y la tristeza luchaban en mi, había pasado un rato increíble contigo, había estado con la mujer de mis sueños, sentados en un banco charlando, pero ella se había marchado y no había dicho ni una sola de las palabras en las que tanto había pensando.

La derrota cayo en la noche, llegar a casa y darme cuenta que la meta había estado tan cerca y yo corría hacia el otro lado. Que una princesa de una oportunidad a un haragán como yo no pasa todos los días, que comparta su tiempo aunque sea pequeño, no pasa todos los días. La cobardía y quizás la inexperiencia de tratar con princesas calle esas palabras que arden en mi pecho, hacen mella en mi alma, pero enmudecen mi boca. 


El dia termino:

El tiempo paso y no me atrevía a decirte ni la mitad de lo que pensaba, iba echando algo de valor, cuando la gente se acercaba y este volvió a esconderse. Te fuiste con una despedida en la que me mirabas esperando algo que no había sucedido, mis palabras se las había tragado la cobardía que me perseguría durante un tiempo. La alegría y la tristeza luchaban en mi, había pasado un rato increíble contigo, había estado con la mujer de mis sueños, sentados en un banco charlando, pero ella se había marchado y no había dicho ni una sola de las palabras en las que tanto había pensando.

La derrota cayo en la noche, llegar a casa y darme cuenta que la meta había estado tan cerca y yo corría hacia el otro lado. Que una princesa de una oportunidad a un haragán como yo no pasa todos los días, que comparta su tiempo aunque sea pequeño, no pasa todos los días. La cobardía y quizás la inexperiencia de tratar con princesas calle esas palabras que arden en mi pecho, hacen mella en mi alma, pero enmudecen mi boca. 


El dia mas especial; continua

La esperanza se apagaba con aquella frialdad con la que sus palabras me trataban, sin embargo algo debió de cambiar en ese momento que pasamos juntos. Termino el examen, ese al que nos enfrentamos aquel día y comenzó ese que nos depara la vida. Salí primero, como siempre, esta vez había tenido suerte y lo había bordado, al momento saliste tú, yo esperaba que pasaras de mi y te fuera, nada mas lejos de lo que paso, te detuviste en el banco donde yo estaba y te sentaste.

Yo en silencio, contaba los segundos que pasaban desde que te sentaste, y entonces comenzaste a hablar. La frialdad de tus palabras se convirtió en dulzura, música para mis oídos. Si te soy sincero al principio no estaba atento a lo que me decías, esa dulzura me llevaba a un mundo en mi cabeza. Pasamos un rato, un gran rato en el que charlamos y conocí a esa persona de la que me había enamorado, dulce, fuerte y a la vez sentimental. Se que esperabas mas de mi, pero como en otras ocasiones el miedo a que me dieras un no, hacia mi silencio.


El dia mas especial; continua

La esperanza se apagaba con aquella frialdad con la que sus palabras me trataban, sin embargo algo debió de cambiar en ese momento que pasamos juntos. Termino el examen, ese al que nos enfrentamos aquel día y comenzó ese que nos depara la vida. Salí primero, como siempre, esta vez había tenido suerte y lo había bordado, al momento saliste tú, yo esperaba que pasaras de mi y te fuera, nada mas lejos de lo que paso, te detuviste en el banco donde yo estaba y te sentaste.

Yo en silencio, contaba los segundos que pasaban desde que te sentaste, y entonces comenzaste a hablar. La frialdad de tus palabras se convirtió en dulzura, música para mis oídos. Si te soy sincero al principio no estaba atento a lo que me decías, esa dulzura me llevaba a un mundo en mi cabeza. Pasamos un rato, un gran rato en el que charlamos y conocí a esa persona de la que me había enamorado, dulce, fuerte y a la vez sentimental. Se que esperabas mas de mi, pero como en otras ocasiones el miedo a que me dieras un no, hacia mi silencio.


Palabras de amor

Hoy no hay calma para estos sentimientos, hoy no hay viento que sople sobre esas velas que me llevan mar adentro gobernado tan solo por las olas. Hoy mas que nada te quiero, no encuentro mas que palabras que me recuerden a ti, que me hagan soñar, sentir, vivir, pensar en ti. Todo me recuerda a ti, el sonido del viento, el silencio de esta tarde en la que me sumerjo en estos versos que quiero componer, pero apenas se caen las letras. Hoy soy mas débil que ayer, mostré mi debilidad, tú y perdí la poca cordura que pudiera haber en mi. Mis sentimientos arden en la pasión, vivo en los sueños que no he cumplido, en los besos que no he podido darte, en los abrazos que aun siguen conmigo y solo desean darte. Te quiero lo sabes porque no ha habido momento en esta vida en la que deje de hacerlo, ni ahora, ni nunca.