Un sentimiento abocado al te quiero

En el silencio de la noche es cuando mas te nombro, cuando caigo en el ocaso de que sin ti mi vida ya no tiene sentido, cuando mis palabras ya son el eco de un alma enamorada que pierde los pocos papeles que ha tenido en su vida. Mis recuerdos solo son pequeños fragmentos de una vida pasada en la que una morena de ojos castaños y sonrisa eterna se mete en mi alma y enloquece la poca cordura que haya podido tener. Escribo mil versos que solo yo he podido leer, versos que se hacen eco de un te quiero que sin esa cara redonda no tendrían sentido. Apago mi fuego en la soledad de mi espejo, mirando en mis ojos si tras ellos podría encontrar a alguien tan perfecto como tu lo eres. Te he amado desde que te conocí y seguiría haciéndolo hasta que muera.

Sentimientos fugados en mis neuronas

Tengo el alma cansada, los suspiros dañan la poca vida que queda en mi, tu recuerdo se mete en mis venas y llegan a lo mas hondo de mi corazón haciendo que se grabe tu nombre con letras de sangre en mi cerebro. Mis neuronas se unen formando tu rostro, cada conexión me acerca mas a ese subconsciente que prende la llama de lo que unos llaman amor y otros deseo. Se apagan las pulsaciones de un corazón mientras se entrecortan mis respiraciones, quiero pronunciar tu nombre pero mi boca lo tiene prohibido. Camino por el lado opuesto de lo vivido, soy el recuerdo viviente de un amor eterno que se cae por los rincones de un te quiero y que vive pegado a ti. Mis palabras salen del murmullo incesante de los versos que se queman en el fondo de mi cerebro, mis ojos recrean la tarde en que te tuve presente, esa que ni puedo, ni quiero olvidar. Solo soy un puñado de recuerdos, un montón de conexiones nerviosas que prenden la llama de un amor que no ha encendido y que sigue vivo en todo nuestro ser.