Carta de amor XVII

Buenas tardes, mi gran amor

En mi pecho solo se escucha el eco de tu nombre, mi corazón desde la lejanía te

envía todas esas palabras que mis labios quieren gritarte y que mis manos plasman en esta carta. Cada noche te sueño, cada día te pienso, quizás me haya vuelto loco, la verdad no lo se, lo único que tengo claro es que eres el aire que alimenta mi alma. Tus palabras son el aliento que me despierta con energía cada mañana, te recuerdo cada momento de flaqueza y se que en la lejanía hay una persona a la que quiero y amo con locura. Se que ahora solo puedo escribirtelo, pero se que legara la hora en que pueda mirar a tus ojos y decirte que eres el reflejo de mi alma, ver mi sonrisa en la tuya y saber que sera un para siempre.


Ahora he despedirme y contar de nuevo las horas para saber de ti, se que el tiempo lo marca mi reloj , pero pasa muy lento durante tanta espera. Te enviaría mil besos, pero prefiero esperar para dartelos. 

Palabras en la lejania

Estos días sin poder leerte hace que mi alma sangre mis lagrimas, que mis palabras se pierdan en el eco de mi mente, que mi sueño se desvanezca y pierda el sentido de cada te quiero que hay en mi corazón. Hoy de nuevo mi sonrisa esta en mi boca, tus palabras son el aliento que hace que mi alma tenga esa alegría, leerte es la droga que alimenta a mi alma dándole vida y haciendo que dependa cada vez mas de ti. Tu silencio me mataría, porque aunque la lejanía nos mantenga separados se que tus palabras son el puente que une nuestros corazones. El tiempo es lento, para mi no hay noches ni días, sino momentos en los que te sueño y el resto te pienso. Se que estoy loco, pero me he vuelto loco por ti.