Carta de amor

Comencé a escribirte unas letras y tras una hora no se como empezar, llevo mil garabatos en esta hoja, dos bolígrafos gastados y mil miradas a esa foto donde estas. Apenas hace tres semanas que no te veo, veintiún días sin saber apenas de ti, sin ver esa sonrisa, sin escucharte hablar o simplemente sin que me vaciles. Me muero de ganas, lo sabes, que pasar un rato contigo, de charlar contigo, de abrazarte… no se, de mil cosas que ni me atreviera de decir.

No se porque me gustas, pero así es, desde que te conocí llevo tu nombre grabado a fuego en mi mente, solo escucho una y otra vez esa palabra y apareces en mi mente. Me he vuelto loco, apenas como, no duermo y encima no dejo de pensar cada momento en ti. Ya no se si sentirme afortunado, sentirme como un idiota o la verdad es que no se.

El problema es que tengo tantas cosas que decirte, que ni se como empezar, supuse que escribiéndolas seria mas fácil, y sin embargo comencé esta carta y no se como termina. Espero que al menos todo te vaya muy bien y esa sonrisa siga en tus labios. 

Se despide caballero agotado.


Palabras de amor

Hoy no hay palabras que sepan decirte la mitad de lo que siento, no hay palabras que puedan decirte como me siento. Me enamore de ti, desde el momento en que pronunciaste tu nombre y desde entonces solo he pensado, soñado y hasta intentado decírtelo mirándote a los ojos. No he tenido valor, para decirle a la mujer que amo cuanto la quiero, que no hay momento del día que no piense en ella, que la quiero como nunca he querido a nadie. Puedo hacer mil gilipolleces, decir un montón de palabras que no tienen quizás ni sentido, pero no tengo el valor suficiente para mirar a la cara a esa chica y decirle que me gusta, que es la única mujer que me hace reír y llorar.

Así un día y otro, mirándome al espejo cada mañana y viendo su cara, durmiendo en la soledad de la noche y escuchando esas palabras que día a día se escapan de su boca, esa que muero por besar. Comienza mi condena, esa que las cadenas las impuso el poco valor de decirle a esa preciosa mujer, te quiero, eres lo mejor que me ha pasado y así un millón de cosas. Solo me permito sentarme aquí, a mañana mas para escribir en este diario como me siento, como el poco valor hace que me arrepienta de no decirle que la quiero y como los días pasan y ella se aleja mas de mi.