Un dia mas

Segundo examen de la temporada y segundo día en el que nos veíamos, esta vez no había casi nadie en el examen, como siempre nos juntábamos los mas enredas, por así llamarnos. A las nueve de la mañana, temprano, yo había llegado un poquito antes, me senté en el banco junto a la puerta de entrada, ella llego unos diez minutos después. Me saludo y se sentó a mi lado. Comenzó a preguntarme algunas cosa sobre el examen y ver mis apuntes, yo mas pendiente de que que no se fijara en la portada que en los apuntes. Las preguntas seguían hasta cinco minutos antes de entrar en el que llego un alumno que también hacia el examen. Nos pregunto si era allí, a lo que respondimos al unisono que si. 

Larga espera, ella nerviosa por el examen, yo por estar con ella, no se cual de los dos motivos era peor, pero ambos en la misma. Llego el profesor y entramos, nos colocaron, de manera en el que ella estaba delante de mi, yo podía ver su examen. Cuatro preguntas y ella centrada en contestar. 

Solo había sido el comienzo

Tan solo había pasado un día y ya me estaba comiendo la cabeza de nuevo, volvía a estar tan débil como hacia meses atrás, esta vez con algo mas de valor, pero con las mismas dudas. Yo enamorado de ella, eso no puedo dudarlo y ella, quien sabe, porque no se dejaba mostrar, si esta vez quería algo mas. Comencé a darle vueltas, quedaba algo mas de una semana de exámenes y después un descanso, en esa semana me encontraría con ella al menos dos veces mas. 

Comencé a abandonar un poco de lado mis estudios y centrarme en lo que ella quería, estaba horas pegado al ordenador viendo si se conecta o no, si escribe algo me pregunta, pero nada. Yo no quería dar de nuevo el paso, ya había cometido dos veces mas ese error y lo había pagado un poco caro, si de verdad ella quiere algo que me lo demuestre, yo pondré todo de mi parte, pero no iniciare nada. Ese era mi pensamiento, aunque no mis hechos. 


Esa misma noche

Llegue a casa, con una sonrisa en los labios, cosa que hacia meses que no hacia, me sentía bien conmigo mismo, no conseguí decirle nada, pero al menos pase un buen rato con ella. No recuerdo de que hablábamos, mas bien de lo que ella me decía, como siempre yo estaba pensando en otras cosas. Apenas pude dormir, había pasado un buen rato a su lado hablando, siempre que lo había hecho había mas gente a nuestro alrededor y esta vez estábamos solos. Pude mirarla a los ojos, esos ojos castaños que nunca mas olvide, que están en mi mente grabados. 

El sueño me pudo, rendí mi cuerpo ante el sueño mas hermoso, soñar con ella, como cada día. Pero no era igual, esta vez se repetía una y mil veces ese momento vivido por ambos, en el que dialogamos un poco. Fue hermoso, despertar con esa imagen en mi cabeza, me sentí mas enamorado que nunca. 


Un mes mas

Llego ese día, en el que vuelvo a ver a esa mujer, a ese rayo de luz que sale tras terminar la tormenta. Un mes mas tarde, treinta días sin verla, sin escucharla y sin apenas saber de ella, un tiempo demasiado largo. Allí estaba, igual de guapa que siempre, con una sonrisa en los labios, vestida casual, pero con ese punto elegante. Los nervios comienzan a entrar en mi, que decir, que hacer, nada de lo que había estado ensayando en casa tiene valor, el espejo no es ella y apenas recuerdo lo que decirle.

Todo comenzó con un hola que tal, de nuevo aquí, esperando para entrar. Preguntas por cortesía, que no tienen valor, pero que hacer un mindundi como yo ante una mujer como ella. Entramos a ese examen que nos valoraría, recuerdo que apenas había comenzado a explicar el profesor como es el examen y yo ya había terminado. Los nervios me comían, no podía dejar de pensar en ella y para mas narices sentada delante, no es justo la vida me golpea. Termine y salí, decepcionado, no por el suspenso, sino porque en diez minutos que estuve con ella, apenas dije nada. 

Pero la vida lanzo otra moneda, ella salio al minuto de hacerlo yo, sorprendido comencé de nuevo a hablar con ella, preguntarle que tal le había salido, y como es normal me dijo pues como a ti. Yo saque una sonrisa y dije bueno al menos ya veré a alguien conocido en la próxima convocatoria. Sonrió y pasamos un rato hablando, no pude decirle lo que sentía, pero creo que ella casi lo entendió.


Mas días de lo mismo

Siguieron pasando los días, yo mas enamorado de ella y sin valor de decírselo. Seguían creciendo los versos, cartas y frases de amor, las horas pensando en ellas y las noches en desvelo esperando una señal. Y llego ese largo periodo en el que no puedes verla, esas vacaciones que los días se me hacían eternos y las noches cortas. Me pasaba el día pensando en ella y las noches soñando con ella, apenas intercambiamos tres mensajes, apenas un que tal y como te va fueron las frases mas grandes. Así durante un mes mas, un mes en el que no la ves, apenas sabes nada de ella y tan solo te planteas en cuento la vea le digo que me gusta, que me encanta, que quiero estar con ella.

Aquel que era el chulito de los bares hoy asustado por no poder decir un me gusta, increíble, como han cambiado las tornas. Conoces una chica un día, te enamoras y ahora no eres capaz de decirle me gustas, sal conmigo. Este es el debate que esta e mi mente un día y otro, mientras el valor decrece, las ganas de verla aumentan. Quizas este loco, enamorado de una chica que apenas conozco, es de locos.


Un dia epecial

Y así pasaron dos mes y llego diciembre, apenas coincidíamos salvo días esporádicos, lo que comenzó siendo diario, había pasado a días concretos y finalmente a días esporádicos. Sin embargo todo seguía igual, yo sentía la misma magia que el día en que la conocí, y ella seguía hablando conmigo, incluso hasta me buscaba. Pasábamos pequeños momentos, pero muy especiales, al menos es como yo me sentí. Seguíamos con conversaciones que casi no tenían importancia, que tal estas, como te va, que hiciste ayer y poco mas, yo no me atrevía a preguntar y quizás ella tampoco. 

Pero llego un día especial, un día marcado en mi calendario, el día de mi cumpleaños y llego algo inesperado, al menos para mi. Un mensaje suyo e mi red social, guau, lo abrí con entusiasmo, como se abren los regalos el día de reyes. Mi alegría no tenia limites, saque una sonrisa de oreja a oreja, mi días cambiaron y vi una oportunidad que no se cerraba.