Romancero prohivido

Que son los versos que empañan mis ojos
que al ver la luz de tu mirada
el sol ciega mi alma
y enciende las palabras de un silencio roto.
Que son los latidos de un alma 
que nace de un te quiero
y se mocea en los mas dulces te quiero
de unos ojos que no se olvida.
Que sera ese veneno que llaman amor
que ciega nuestras corneas
y terminan con nuestros sueños
envenenando con el elixir de los recuerdos.
Que sera de aquellos recuerdos que no existen
que son la fuente de este amor prohibido
que son el nectar de cada te quiero
y la locura de lo prohivido.
 

Pensamientos eternos,

Me senté frente a este ordenador con la intención de escribirte algo bonito, tras horas tras la pantalla solo me di cuenta que por mucho tiempo que pase, no encontrare las palabras que desee decirte. Ha pasado tanto tiempo que ni recuerdo cuales fueron nuestras ultimas palabras, han pasado tanto que hasta me he olvidado de que hoy hace años que te vi por primera vez. Pero el tiempo no es suficiente para borrarte, para sacarte de mi mente, porque con todo este tiempo sigo pensando cada segundo en ti, cada minuto es un recuerdo que se reproduce en mi mente y no puedo evitarlo, te sigo queriendo.

Cada mañana eres mi primer pensamiento, cada dia es una oportunidad que se presenta en esta vida larga, en la que la espera por una sonrisa eterna esta en tu cara. Cada noche salgo a mi ventana porque el brillo de las estrellas me recuerdan que te quiero, que eres la única persona con la que compartiría mi vida, mi amor y todo aquello por lo que siempre luche. 


Un amor que arde en mi corazón.

Hoy son las palabras que salen de mi alma las que escriben con sangre aquellos sentimientos que nacieron una tarde de otoño, en aquella en la que perdí el norte buscando el lugar mas hermoso en el que encontrar esos ojos que me alumbran como dos luceros. Recuerdos que nunca se borran, sentimientos que florecen en cada mañana en la que el amanecer se acompaña de esa sonrisa que es mi menguante luna. Enamorado de ese cielo, de esa cara redonda en la que dos luceros y una luna menguante acompañan cada suspiro de este hombre que solo anhela un beso de esos labios tan dulces como la miel, pero tan temidos como la muerte.

Linea a linea se llena esta hoja en blanco de sentimientos callados que hoy se gritan a los vientos, de amor que siente este loco enamorado por su princesa, de noches de locura y sueños que se cumplen cada amanecer que veo tu mirada. Se escapan los te quiero que no te dije, los te amo que no te demostré y las lagrimas de esta felicidad eterna que me acompaña siempre que estoy bajo tu dulce mirada.