Así comienza esta odisea

Pasaban los días, yo me enamoraba mas de ella y ni siquiera lo sospechaba, como le dices a alguien que conoces de apenas unas semanas que te gusta, que quizás estés enamorado de ella. Es de locos y así comenzó mi odisea, pasaban los días y compartíamos pequeños momentos, coincidíamos alguna hora y eso era especial, yo apenas podía quitar la mirada de ella, salvo cuando ella miraba. Y comencé a escribir este pequeño diario, donde al menos podía decir lo que sentía, lo que quería decir, pero que se me venia abajo cuando ella estaba enfrente. 

Pasaron las semanas y mientras se llenaban de paginas este diario, de versos los poemas y de cartas sin firmas este testimonio, yo seguía sin poder decirle a la chica que me gustaba que estaba loco por ella, loco por su amor. Ella cada vez estaba mas alto y yo cada vez me veía mas pequeño eso hacia que esta distancia se convirtiera en el barranco de las desilusiones.

Me encantaba estar con ella, compartir aunque solo fueran unos minutos del día, un hola o un simple que tal va tu día, hacia que respirara feliz, pero con la pena mas grande en mi pecho, no ser capaz de decir, te quiero. 


Palabras de amor

Hoy no hay palabras que sepan decirte la mitad de lo que siento, no hay palabras que puedan decirte como me siento. Me enamore de ti, desde el momento en que pronunciaste tu nombre y desde entonces solo he pensado, soñado y hasta intentado decírtelo mirándote a los ojos. No he tenido valor, para decirle a la mujer que amo cuanto la quiero, que no hay momento del día que no piense en ella, que la quiero como nunca he querido a nadie. Puedo hacer mil gilipolleces, decir un montón de palabras que no tienen quizás ni sentido, pero no tengo el valor suficiente para mirar a la cara a esa chica y decirle que me gusta, que es la única mujer que me hace reír y llorar.

Así un día y otro, mirándome al espejo cada mañana y viendo su cara, durmiendo en la soledad de la noche y escuchando esas palabras que día a día se escapan de su boca, esa que muero por besar. Comienza mi condena, esa que las cadenas las impuso el poco valor de decirle a esa preciosa mujer, te quiero, eres lo mejor que me ha pasado y así un millón de cosas. Solo me permito sentarme aquí, a mañana mas para escribir en este diario como me siento, como el poco valor hace que me arrepienta de no decirle que la quiero y como los días pasan y ella se aleja mas de mi.