Poema MXVII

Que el cielo cierre mis ojos
mientras en este amanecer miro los tuyos
porque si he de ser culpable
que sea de amarte para siempre.
Que mis versos sequen mis labios
que mi alma caiga rendida
ante esa mirada perida
que encuentro tan solo en tus ojos.
Que muera en esta tarde
en la que presencio la cosa mas bella
porque nací para amarte
y moriré por haberte amado.
Quizas seas el mas bello recuerdo
quizás un bonito sueño
de este pobre diablo
que anda por los pasos perdidos.
Nací de un amor eterno
me crié donde nace el olvido
bebí de tus labios profundos
y morí al haberte perdido.
Esta es mi hostoria
de la que tantas veces he vivido
en las que unas veces eres amado
y otras ni siquiera querido. 


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