Amarte, recordarte, pedirte

Nunca el llanto ha sido la solución para decir lo mucho que se ama, nunca la espera ha sido la mejor de las consejeras para darte cuenta de que la vida merece la pena, nunca los días que pasan son la oportunidad perfecta para haber dicho aquello que tantas veces has pensado, sentido y que por miedo no te has atrevido a decir. Cada mañana al despertar el sol me recuerda que en la soledad de la noche mi alma te nombra, que en los versos que mi mano escribe cada estrofa lleva las letras que componen tu nombre, que cada minuto que marca el reloj es un minuto que no se vive en un recuerdo tuyo del que jamas me quiero olvidar. Decir lo que mucho que te amor es tan solo palabras, gritarlo al viento una de las mayores estupideces, pero mirar a los ojos de quien mas he querido es darme cuenta de que el tiempo solo pasa cuando tu estas a mi lado. 


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