Lagrimas de un amor prohibido

Despertar durante treinta años al rallar el alba, tener las manos cortadas de no haber parado de hacer cosas, ver como cada día es una cuenta que se tacha en un calendario en el que sigue colgado en ese cuarto en el que no te espera nadie. Llegar a esa casa en la que no hay nadie, en la que ni los ratones hacen hueco para visitarte, en la que el sol se esconde cada noche y la luna no te visita para no escucharte llorar. Te refugias en lo único que crees que valió la pena, el día a día, sin darte cuenta que lo que mas mereció la pena es esa persona que por egoísmo se marcho. Ahora solo quedan unos recuerdos que se queman cada noche en la hoguera que calienta mi cuerpo y escucha los lamentos que aun quedan en mi. El silencio se rompe por aquellos llantos que aun te quedan, por aquellos días que llenan tu cabeza, por aquellos días en los que una bonita sonrisa ilumino tu alma. Esperas que la vida te sonría de nuevo, que el camino que andas tenga de nuevo ese cruce sin darte cuenta de que detrás has dejado lo mas importante. 

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