Carta a la desesperación

Un día mas mi cabeza no deja de pensar en ti, una ve mas llego a casa con el animo por los suelos, una vez mas mi sueño termina cuando despierto un minuto después que cruces esa esquina. Las lagrimas recorren mis mejillas, miro al horizonte viendo como se oculta el sol, mientras escribo estas lineas que salen de las heridas de este corazón que un dia hiciste tuyo. Todo me da igual, pasan los pájaros, las personas y las lagrimas siguen cayendo, derramándose sobre este folio blanco y borrando la tinta. Mis pensamientos no dejan de sucederse, aparecen esos ojos marrones, ese pelo negro azabache, esa cara redonda y esa sonrisa que hace que no puedas salir de mi cabeza. 

Lo siento, este ya se volvió loco, no puedo tenerte, no puedo olvidarte, dame una solución. Que hago si de lo que mas seguro que estoy en mi vida es un error, si apuesto siempre al dos y los dados siguen marcando siete. Perdóname por ser como soy, por quererte como lo hago y por no tener mas que halagos para la mujer mas maravillosa que he conocido. 


Un dia mas una oportunidad menos

Esa noche planee como decirle que me gustaba, había que echarle valor sino quería perder para siempre a quien de verdad me importaba. Ese día desperté con el valor mas que suficiente, hoy seria el día en el que ella sabría que me gustaba. Paso la mañana, y yo no podía pensar en otra cosa, ya sabia lo que iba a decir y que fuera lo que ella quiera. Habían pasado mas de ocho meses en los que estaba volviéndome loco, había gestos en los que me demostraba que podía tener alguna oportunidad y otros en los que pasaba olímpicamente. 

Llego la hora en la que nos encontraríamos, las cuatro de la tarde, la misma hora en la que la conocí meses atrás. Estaba lleno de gente, un examen mas que concurrido, lo raro es que ella llegaba tarde, pero apenas cinco minutos para entrar y ella no estaba. Tanto preparativo para nada, yo ya me había hecho la idea de que hoy seria el día, y nada, un día mas una oportunidad menos.

Llego junto antes de entrar, apenas pude decirle hola. Comenzó el examen y mi cabeza estaba mas pendiente de ella que de hacer el examen, no podía dejar de mirarla. Tras quince minutos conseguí concentrarme y hacer el examen. Cuando apenas llevaba la mitad del mio, ella se levanto y fue. Me di prisa en terminar, pero cuando ya lo había hecho ya no estaba, se había marchado.

La semana

Un día mas en el que coincidíamos, una derrota mas a mis espaldas. Apenas hablamos de otra cosa mas que del examen, ella triste por el posible suspenso, yo contento por haber hecho un buen examen y triste por verla a ella así. Me fui para casa, no podía dejar de pensar en ella, seguiría triste, ya se le habría pasado. Esa noche apenas pude dormir, le di tantas vueltas a mi cabeza que me estallaba, entendí que me gustaba e importaba mas de lo que yo creía, y que debería de hacer algo, sino quería perderla para siempre.

Amaneció un nuevo día, a tan solo unas horas de volverla a ver, yo volvía con mi rutina diaria, mucho tiempo en Internet esperando ver ese politito verde encendido. Se encendió a media mañana, pero en el momento en que iba a escribir algo se desconecto. Volvió a caer mi animo, quería preguntarle que tal llevaba su próximo examen pero nada. Esperaremos a mañana haber que ocurre. 


Carta triste de amor

Apenas puedo escribir, las lagrimas en mis ojos manchan el papel inmaculado y borran la tinta que tan cuidadosamente deja mis palabras en él. He callado durante tanto tiempo que ni se cuando empezó, como o porque. Apareces en mis sueños, no puedo borrarte de mi mente, pero lo mas grave es que apenas me salen las palabras cuando te miro a los ojos. Estoy enamorado desde el primer momento, llevo grabado tu nombre en cada célula de mi cuerpo y aun así no puedo decírtelo. Puedo hacer mil y una gilipollez, escribir cientos de estados, cien cartas de amor y un cuento de hadas que no se cumple, pero no puedo decirte que me gustas, que pasaría el resto de mi vida contigo.

Pasan mis días, o al menos eso dice mi reloj y mi calendario. Escribo los te quiero en un diario que se ha quedado sin hojas, deshojo los pétalos de las margaritas de diez en diez y todas cambian su respuesta. Se fue la alegría, aparece la tristeza y melancolía cuando cruzas esa esquina, intento ser fuerte, pero no me queden fuerzas para nada, la única alegría eres tú y sin ti esto es una monotonía donde pasan las horas, suman los días y rompo la hoja de cada mes que pasa, son cuentas inacabadas. 


Llego esa semana

Pasaron dos meses mas hasta coincidir de nuevo en los exámenes, apenas habíamos hablado mas que el encuentro de ese único día y alguna vez que otra por la red social. Yo enamorado como un bobo, ella increíblemente guapa, cada día mas si era posible. En este caso ella estaba allí cuando yo llegue, los dos únicos que haríamos el examen, que oportunidad mas buena, pensé yo. Sin embargo ella estaba distante, apenas hablaba, es como si le ocurriera algo. No me atreví a preguntar, no se si por cobardía o por respetar su intimidad.

Entramos a ese examen, ese que yo había suspendido por estar pensando en ella. Termine yo primero, como siempre, esta vez si había tenido suerte y lo había bordado, ella salio al momento. Comenzamos a hablar del examen como dos compañeros de clase, tras un rato ella se fue defraudada, había contestado varias preguntas mal y suspendería. No era un buen momento para contar mi cuento, esperaría, ya que en esa semana coincidiríamos dos veces mas.


Sigo enamorado

Tuvieron que pasar mas de un mes hasta que nos volvimos a encontrar, un mes en el que yo no hacia mas que maldecir aquel día en que le dije que no, un mes en el que me volvía loco por no saber de ella. Apenas tuvimos tiempo para saludarnos, ella tan guapa como siempre, yo tan miedoso, nada había cambiado, ella una chica increíble y yo un garrulo de ciudad mas bruto que una infusión de pan rallado. 

Aun así no podía olvidarme de ella, un mes sin verla y apenas podía olvidar un minuto que hubiese compartido con ella, me estaba volviendo loco. Un día tras otro pensaba en ella, en que decir, en que hacer, incluso escribiera una y otra vez lo que debía de decir, sin embargo en el momento en el que estaba frente a mi todo se esfumaba. Así sigue este calvario, yo enamorado de ella y ella sin apenas saber que me gustaba, es mas con esa negativa incluso creía que ni me gustaba, que pasaría de ella. Que hacer, no puedo olvidadla, pero tampoco tengo el valor suficiente como para decirle que me gusta.


Un dia nefato

Así fue durante un tiempo, la rutina se apodero de mi hasta que el destino nos llevo a un encuentro. Yo ya había desistido, estaba locamente enamorado de ella, sin embargo no me atrevía a decir ni una sola palabra. Todo comenzó como siempre, coincidir en esa parada y comenzar a una conversación por cortesía que no llevaba mas a ocupar el tiempo de espera.

Sin embargo algo cambio, ultimo examen de ese cuatrimestre, ella contenta, con una sonrisa de oreja a oreja y yo, pues como siempre feliz por estar un rato con ella, pero agotado de esta situación. A cinco minutos de entrar salieron de su boca unas palabras que jamas olvidare, “¿que harás después de salir?, vayámonos de fiesta esta noche”. Increíble, me estaba proponiendo que saliéramos juntos los dos una noche. Mi cabeza loca no sabia ni que decir, sin embargo mi boca me traiciono con un no puedo que lamente durante mucho tiempo.

Así termino el día, ella invitándome a salir y yo como un gilipollas diciendo que no, muriéndome de ganas por estar a su lado y la puta cobardía hace que diga que no. No podía creerlo, le había dicho que no a la mujer de la que estaba enamorado. Maldita sea mi estampa, me maldije una y mil veces, pero el error ya estaba cometido. 

Los días continúan

Pasaron los días, una derrota mas a mis espaldas, un montón de cartas, poemas y sentimientos guardados solo y exclusivamente en mi cabeza. No hay valor es lo que me repetía una y otra vez, el destino no quiere que este a su lado. Me plantee mas de una vez hacerlo, sin embargo lo único que pasaban eran las horas y los días y yo seguía sin decirle a la mujer mas especial del planeta que estaba locamente enamorado.

Mi red social se volvía loca, pasaba mas tiempo frente a este ordenador, que en el mundo, tan solo salia un ápice de sonrisa cuando en uno de estos tiempos se encendía un punto verde frente a su nombre. Único momento al día en el que mi cabeza comenzaba a ar vueltas, comenzaba a pensar y a recordar aquellos pequeños ratos que compartí con ella, pero ya esta, el botón verde se volvía a apagar, al igual que mi sonrisa. 


El dia termino:

El tiempo paso y no me atrevía a decirte ni la mitad de lo que pensaba, iba echando algo de valor, cuando la gente se acercaba y este volvió a esconderse. Te fuiste con una despedida en la que me mirabas esperando algo que no había sucedido, mis palabras se las había tragado la cobardía que me perseguría durante un tiempo. La alegría y la tristeza luchaban en mi, había pasado un rato increíble contigo, había estado con la mujer de mis sueños, sentados en un banco charlando, pero ella se había marchado y no había dicho ni una sola de las palabras en las que tanto había pensando.

La derrota cayo en la noche, llegar a casa y darme cuenta que la meta había estado tan cerca y yo corría hacia el otro lado. Que una princesa de una oportunidad a un haragán como yo no pasa todos los días, que comparta su tiempo aunque sea pequeño, no pasa todos los días. La cobardía y quizás la inexperiencia de tratar con princesas calle esas palabras que arden en mi pecho, hacen mella en mi alma, pero enmudecen mi boca. 


El dia mas especial; continua

La esperanza se apagaba con aquella frialdad con la que sus palabras me trataban, sin embargo algo debió de cambiar en ese momento que pasamos juntos. Termino el examen, ese al que nos enfrentamos aquel día y comenzó ese que nos depara la vida. Salí primero, como siempre, esta vez había tenido suerte y lo había bordado, al momento saliste tú, yo esperaba que pasaras de mi y te fuera, nada mas lejos de lo que paso, te detuviste en el banco donde yo estaba y te sentaste.

Yo en silencio, contaba los segundos que pasaban desde que te sentaste, y entonces comenzaste a hablar. La frialdad de tus palabras se convirtió en dulzura, música para mis oídos. Si te soy sincero al principio no estaba atento a lo que me decías, esa dulzura me llevaba a un mundo en mi cabeza. Pasamos un rato, un gran rato en el que charlamos y conocí a esa persona de la que me había enamorado, dulce, fuerte y a la vez sentimental. Se que esperabas mas de mi, pero como en otras ocasiones el miedo a que me dieras un no, hacia mi silencio.